Límites y Consecuencias
by Katia on Sep.21, 2009, under Niños, en lo Familiar

Es más efectivo decir a un niño lo que debe hacer antes de lo que no debe hacer
10 Reglas para Disciplinar Eficazmente
Una disciplina eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos es lo más importante. Si nosotros presentamos una buena regla con lógica y claridad, nuestro hijo estará dispuesto a cumplirla porque lo que quieren ellos es agradarnos.
No nos encontramos preparados para establecer los límites. Nos falta habilidad para hacerlo. Hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad y con demasiada autoridad además ya que al estar repitiendo lo mismo sin hacer que se cumplan las reglas terminamos enojados e hiriendo a nuestros hijos . Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y “ahora” (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:
- Debemos tener objetividadEs frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como “Pórtate bien”, “Sé bueno”, o “no hagas eso” Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño exactamente lo que debe estar hecho. “Habla bajito en una biblioteca porque los demás necesitan concentrarse”; “Da de comer al perro ahora tiene hambre”: “Agarra mi mano para cruzar la calle para que no te pase nada”. Esta es una forma que puede aumentar substancialmente la relación de complicidad de su hijo. Explica el porqué debe hacer seguir la regla y cuál será la consecuencia, nunca hables de castigo, solo de consecuencia positivas y consecuencias negativas, por ejemplo: si recoges los juguetes del suelo no te caerás cuando pases por el cuarto.
- Ofrezca opcionesEn muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada de decidir como cumplir sus “órdenes”. La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: “Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?”; “Es la hora de vestirse. ¿Qué quieres ponerte de ropa? ¿O escojo yo? Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que debe hacer.
- Sean firmesEn cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Un límite firme dice a un niño que él debe parar con dicho comportamiento y obedecer a tus deseos inmediatamente. Por ejemplo: “Vayas a su habitación ahora” o “¡Pare!, los juguetes no son para tirar”. Los límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos, y una seria mirada en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: “¿Porqué no lleva tus juguetes fuera de aquí?”; “Debes hacer las tareas de la escuela ahora”; ” Venga a casa ahora, ¿vale?” e “Yo realmente deseo que te limpies”. Esos límites son apropiados para momentos cuando se quiere que el niño actúe en un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones “debe estar hecho”, serás mejor cómplice de su hijo si les aplica un firme comando. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.
- Acentúa lo positivoLos niños son más receptivos en “hacer” que en lo que tiene connotación de orden . Solo dar ordenes cómo el “no” o “pare” dicen a un niño que es inaceptable lo que hace pero no explica qué comportamiento le gustaría en cambio y no le explica porque no. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer (“Habla bajo”) antes de lo que no debe hacer (“No grites” por favor). Padres autoritarios dan más órdenes “no”. Tome en cuenta siempre lo positivo que el niño hace por ejemplo “Que bien hoy te acordaste de lavarte los dientes tu solo”. “Que dicha que te gusta recoger los juguetes” esto reforzará el deseo por volver a actuar igual la siguiente ves.
Se mantengan al margen
Cuándo decimos “quiero que te vayas a la cama ahora mismo”, estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: “Son las 8, hora de acostarse” y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj. - Explica el porquéCuando una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño el porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento ; una conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: “No muerdas a las personas. Eso les hará daño”; “Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos”.
- Sugiera una alternativaSiempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una alternativa aceptable. Por hacerlo sonará menos negativo y su hijo se sentirá menos desaventajado. De este modo, te empeñas en decir “no sé si te gustaría mi pintalabios, pero eso es para los labios y no para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel en cambio”. Otro ejemplo sería decir “No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después”. Por ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto. Hagamos que la hora de la cena o almuerzo no sea una guerra, aunque los niños necesitas todas las vitaminas trate de hacer que coma lo que le guste dándole a escoger entre varias opciones que el niño haya participado en escoger por ejemplo ¿Qué te hago de cena lentejas o garbanzos? ¿Qué quieres comer pollo en salsa o en sopa? Si el niño es difícil en a la hora de la cena se puede hacer un trato “bueno te comes el arroz o la papa tú decides” Se trata de no hacer una guerra en la mesa, otra regla es comer en la mesa y no andar persiguiendo al niño con el plato por toda la casa, para esto los adultos debemos hacer lo mismo, sentarnos a la mesa en familia.
- Sea seriamente consistenteUna regla puntual para una efectiva puesta del límite es evitar una regla repetitiva. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir.
- Desaprueba la conducta, no el niñoEs necesario que dejemos claro para nuestros hijos que nuestra desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos rechazando. Lejos de decir “Niño malo” (desaprobación del niño). Deberíamos decir “No muerdas” (desaprobación de la conducta). En lugar de decir “realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma”, deberíamos decir, “Los juguetes no son para romperlos, son para jugar”. En cuanto al carácter todos nos enojamos y todos nos frustramos pero hay que aprender a controlar las emociones, esos berrinches que hacen los niños debes de recordarle que entiendes su enojo pero que esa forma de actuar no te gusta, en medio berrinche no te pondrá atención pero al calmarse no olvides tocar el tema, es algo que no puedes pasar por alto, De igual manera la próxima vez que salgas con él y no te haga berrinche recalca que así como se comporto te hace muy feliz.
- No solo hable actuéUn error muy común es dar una orden que si el niño no la acata se le sigue repitiendo y repitiendo hasta que se pierde el control o hasta que el niño se haga daño por ejemplo: “ no te subas en la mesa” Lo repites y lo repites y no hay reacción de parte del niño, lo que debes hacer es ir y bajar al niño de la mesa después de haberlo dicho una vez .
- Controle las emocionesLos investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos a sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma, y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina es básicamente enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si usted es extremamente emocional. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es llevar un minuto de calma uno mismo, y después preguntar con calma, “¿que sucedió aquí?”. Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos nos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.
Junio 15th, 2010 on 9:03 am
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